Tienes que rehacer una página, lanzar un producto o poner en marcha tu marketing. Podrías recurrir a un especialista, organizar un proyecto que reúna varias disciplinas o construir una colaboración continua. La elección se vuelve más sencilla cuando describes el trabajo y quién lo dirigirá.
Elige la forma de colaboración según lo que hay que entregar, la frecuencia con la que vuelve la necesidad y quién coordina el trabajo.
1. Describe lo que tiene que existir al final.
Unas piezas de campaña, una página que funciona y una estrategia de comunicación son requisitos distintos. Nombra lo que hay que producir, quién lo usará y qué hará que esté listo. Si puedes describirlo y ya tienes una dirección, un especialista puede encargarse directamente de la ejecución.
Cuando una prioridad pide investigación, textos, diseño, desarrollo y medición, un proyecto coordinado puede ser más fácil de gestionar. Alguien también tiene que ser responsable de las conexiones: un diseño aprobado tiene que poder construirse, y una página entregada tiene que funcionar y poder medirse.
2. Comprueba quién sostiene el conjunto del trabajo.
Un equipo interno con una dirección clara puede trabajar bien con especialistas independientes. Aun así, alguien tiene que preparar los briefs, ordenar las tareas, responder a las preguntas y decidir cuando las opiniones no coinciden. Incluye ese tiempo en tu valoración de la colaboración.
Si un socio externo tiene que asumir esa responsabilidad, dilo antes de pedir una propuesta. La coordinación, la estrategia y la ejecución tienen que ser explícitas en el alcance. Compara las propuestas según el trabajo incluido, el acceso a los especialistas, la responsabilidad y la disponibilidad, además de los honorarios.
3. Distingue una fecha de entrega de una necesidad recurrente.
Un proyecto puede tener un final claro: la página está publicada, la campaña está lista o el sistema de informes se ha entregado. Acordad quién lo usa y lo mantiene después. El acompañamiento tiene que definirse aunque el proyecto sea corto.
Una relación continua tiene sentido cuando las campañas, los contenidos, la web y los comentarios de ventas piden trabajo cada mes. Entonces cuentan la capacidad reservada, el ritmo de planificación y la forma en que cambian las prioridades. Si todavía no sabes dónde está el problema, una sesión de trabajo o un análisis delimitado pueden ayudarte a elegir. Un Diagnostic es opcional, no una condición de entrada para cada proyecto.
Tres necesidades. Tres puntos de partida posibles.
Situaciones ilustrativas. La misma empresa puede usar los tres formatos en momentos distintos.
| Situación | Punto de partida | Lo que hay que acordar |
|---|---|---|
| La dirección de campaña está aprobada; faltan las piezas | Especialista creativo | Formatos, variantes, revisión y entrega |
| Un lanzamiento pide un mensaje, una página y una campaña | Proyecto coordinado | Entregables, dependencias y aprobación |
| Las campañas, la web y los contenidos piden trabajo mensual | Colaboración continua | Capacidad, prioridades y revisión mensual |
La estructura exacta depende de las competencias y del tiempo disponibles internamente. Un especialista también puede entregar un proyecto en el plazo definido cuando el alcance lo permite.
Antes de pedir una propuesta
Lo que hay que entregar o cambiar, y qué hace que esté listo.
Quién aporta el contexto, coordina el trabajo y lo aprueba.
El presupuesto, el plazo y la capacidad interna disponibles.
Quién es responsable del trabajo después de la entrega y cómo se aprueban los cambios.
En NOT MORE., podemos trabajar directamente a partir de un brief, en un Focused Sprint o en un Growth Partnership. Partimos de la responsabilidad que quieres confiarnos y de lo que tu equipo puede asumir. Eso nos da una base para elegir la forma de colaboración.